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Su historia...   

Los orígenes y tradiciones que constituyen el alma del Mesón del Cid, se remontan a épocas y lugares muy lejanos.

Segovia, en el corazón de Castilla, está en las faldas del sistema central, del lado norte de la sierra de Guadarrama y ha sido punto obligado de tránsito entre Madrid y el Norte. 


Incontables viajeros que llevaban a la Coruña, Asturias o Santander como derrotero, se detenían, y siguen deteniéndose, a tomar un descanso y saciar su apetito. 


En la histórica plaza del Azoguejo, a un lado del bellísimo acueducto romano de Segovia, se levantaban infinidad de casa antiguas que servían como mesones para arrieros y viajeros. En el año de 1905, la familia Casas funda la Casa de Comidas del Azoguejo; pero es hasta 1931, fecha memorable para la gastronomía española, que el establecimiento toma verdadera relevancia, cuando el Joven Cándido López Sáez se incorpora a la familia mediante su matrimonio con Patro Casas, heredera de la tradición.


A partir de que Cándido toma la dirección del Mesón del Azoguejo se convierte en punto de referencia de políticos, artistas, dignatarios extranjeros y embajadores. El mesón, cambiará de nombre por aclamación del público a  “El Mesón de Cándido” y pasará a ser catalogado cómo monumento histórico de España en 1941 y el propietario recibirá el título de “Mesonero Mayor de Castilla” en 1949.


Luis Marcet Reñé, natural de Cataluña, arriba a México a mediados de los años sesenta y de inmediato se da cuenta de que a pesar de que existen algunos restaurantes españoles en México, todos ellos sirven una mezcla de comida mexicana con española, adaptada además, al gusto y los ingredientes mexicanos, por lo que el 28 de octubre de 1972, junto con su esposa mexicana Alicia Arroyo Damián, funda el Mesón del Cid, dedicado de una forma ortodoxa y cuidadosa a reproducir el ambiente, los sabores y olores de la España más tradicional.


Luis Marcet fue un talentoso publirrelacionista mezclado con gastrónomo; su carisma personal y su cultura lo hacían grata compañía. Desde el momento de concebir el proyecto del Mesón, regresó a Segovia y solicitó ayuda al Mesonero Mayor de Castilla, Cándido, que siendo no sólo un extraordinario gastrónomo, sino un ser humano noble y generoso, decidió apadrinar a Luis Marcet y al Mesón del Cid. Cándido estuvo presente aquí durante la inauguración del Mesón del Cid y posteriormente, en muchas ocasiones nos visitó, refiriéndose al Mesón como su casa en México. Es por esto que el platillo insignia del Mesón del Cid es el Lechón a la Segoviana que se cocina al horno y se corta en singular ceremonia con el canto de un plato, para comprobar su punto óptimo de cocción.


El Mesón del Cid es un lugar que nos transporta a España a través de su arquitectura que semeja a los paradores españoles y donde en 1975, el maestro vitralista español Don José de las Peñas, Curador de los vitrales de la Catedral de León, España, construyó en los tres arcos de la fachada del edificio, los tres vitrales que hoy en día caracterizan al Mesón y que son los únicos realizados con técnica auténticamente medieval que existen en México.

Vitral carlo magno

En esta obra pintó a mano las caras y manos de los protagonistas con la compleja y laboriosa técnica de grisalla, dibujando y horneando interminablemente una y otra vez cada pieza por separado. El resto del vitral, es decir las piezas no dibujadas, también fueron fabricadas una por una, utilizando fórmulas milenarias para darles color. Finalmente se llevó a cabo la compleja labor de elaborar y dar forma exacta a las canaletas de plomo que le dan estructura y resistencia a la obra. 

El vitral de la izquierda representa al emperador Carlomagno en la peregrinación a Santiago de Compostela y es predominantemente azul; el del centro representa el transporte del vino y es de tonos rojos; y el de la derecha, representa la vendimia y es básicamente verde-azul.

En magnifica proporción, el comedor principal cuenta con una chimenea y elementos ornamentales como platos de talavera y cobre. Candelabros circulares prenden de la viguería y las paredes de piedra encalada le ofrecen rusticidad y acogen hermosos murales con caballeros andantes, ilustres guerreros o damas de la campiña.


Otra importante tradición del Mesón son las cenas medievales que todos los sábados se llevan a cabo a las 20:30 horas, ininterrumpidamente, desde 1973. Estas se realizan de la misma manera que en los grandes banquetes de los Castillos en la Edad Media. 


Así, meseros con túnicas de la época, se verán desfilar portando suculentas viandas. El desfile es encabezado por un gato en su jaula que, según la costumbre de esos tiempos, probaba los alimentos para demostrar a los invitados que no estaban envenenados. El espectáculo continúa con zanqueros, malabaristas, una acróbata, mago, gaiteros, bailarina árabe (representando la parte mora del Medievo español), cerrando con la tuna. 

Orgullosamente podemos decir que no existe en la Ciudad de México un espectáculo que tenga tantos años de éxito.


Durante las decadas de los setenta y ochenta, Luis Marcet alcanzó fama y posicionó al Mesón como una catedral de la gastronomía. Se volvieron muy famosas sus colaboraciones con el periódico Excélsior, en donde escribía una columna muy solicitada que llevaba el nombre de El rincón de Gastrófilus. Fundó el grupo gastronómico conocido como Los Cinco Tenedores, fue miembro de La Cofradía del Arroz y escribió tres libros, donde firma como Gastrófilus.


Luis Marcet y Alicia Arroyo se separaron en 1989, yéndose Luis a fundar el también exitoso restaurante La Costa Vasca, quedándose a cargo otro de los fundadores del Mesón del Cid, al que debemos mencionar, Alfredo del Barrio, quién aportó su conocimiento restaurantero y trabajó hasta 1994, cuando se incorpora Raúl Suárez Maceiras, al sustituir como socio a Alfredo del Barrio, aportando también al Mesón sus años de experiencia como restaurantero, gran conocedor de vinos y de administración. 


En 2003 fallece Alicia Arroyo y Agustín Arroyo Legaspi pasa a encabezar el restaurante a partir de 2004. Gran conocedor de temas turísticos, fundador de la Asociación Mexicana Turismo de Aventura (AMTAVE), fundador de Gastrónomos Unidos por la Libertad y el Arte (Grupo GULA), Secretario de Turismo del Gobierno del Distrito Federal de 1997 a 2000 y catedrático de la Escuela de Gastronomía de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Entre otras experiencias relevantes, dirigió la representación del Banco Nacional de México en Madrid, por tres años. 


Desde octubre del 2010, su hermano Adrián Arroyo Legaspi lleva las riendas del Mesón del Cid, resultado del fallecimiento de Agustín Arroyo.


En la actualidad, el restaurante preserva meticulosamente las recetas tradicionales españolas, de tal manera que uno no pueda diferenciarlos de lo que se sirve en la madre patria desde tiempos inmemoriales. Nuestra vocación es la ortodoxia y la tradición popular española. Aunque estimamos y admiramos a los restaurantes españoles modernos, nuestros platillos no provienen de la fusión, de alguna sofisticada escuela de gastronomía ni de un prestigiado Chef, sino de la más honda raíz, de los más antiguos fogones y de las más dedicadas manos del pueblo español.


También se ha hecho un esfuerzo para incorporar a la gastronomía una serie de manifestaciones culturales que complementan la visita al Mesón y esta sea una experiencia especial, mas que la visita a un restaurant. Regularmente, además de la Cena Medieval, se presentan espectáculos como los entremeses cervantinos, baile flamenco, canto de canciones vernáculas españolas y mexicanas, espectáculos de magia, etc.


Y como esta historia continúa, los invitamos a conocer este rincón español donde se respiran leyendas, epopeya, novelas de caballería y por supuesto, a degustar la tradicional cocina española donde el lechón al horno, o tostón, como también se le conoce, lo espera.